La vida está llena de historias extraordinarias donde el ser humano demuestra constantemente su afán de superación. Es el caso del premio Nóbel de Medicina 2007 Mario Capecchi: de niño criado solo en la calle, por los efectos devastadores de la segunda guerra mundial, a Premio Nobel.
La educación de nuestr@s hij@s implica enseñarles cómo deben comportarse en distintas circunstancias de la vida. En muchos casos creemos que solo basta nuestra palabra para que ell@s aprendan. Sin embargo el aprendizaje es mucho más amplio: se aprende de lo que se ve, de lo que otr@s hacen y no solo de lo que dicen. Y cuando, a veces, nos descubren la contradición entre lo que decimos y lo que hacemos saltamos: "tú haz lo que yo te digo porque lo digo yo". Cuando los mensajes son contradictorios la información falla y el efecto puede ser totalmente contraproducente. ¿Qué estamos diciendo cuando se habla y se escribe, por ejemplo, sobre los peligros del tabaco y al mismo tiempo tenemos un cigarrillo en la mano o aparece un anuncio publicitario de tabaco en una revista?
El pasado día 17 de octubre se celebró en Sevilla la manifestación contra la pobreza en el mundo convocada dentro de la campaña mundial "Erradicar la pobreza, objetivos del milenio 2015". Más de 100 millones de personas se manifestaron en todo el mundo con ese único objetivo, sin embargo los datos no son positivos: 75 millones de personas más pasarán hambre a consecuencia de la subida del precio de los alimentos y los combustibles. Los países participantes en la cumbre de los Objetivos de Desarrollo del milenio, celebrada en septiembre de 2008 aportarán unos 16.000 millones de dólares, serían necesarios 150.000 millones de dólares hasta 2010 para que se pudieran alcanzar los objetivos propuestos para el 2015.
A veces, en nuestro afán de controlar la educación de nuestr@s hij@s podemos caer en situaciones como ésta. ¿Qué queremos para nuestr@s hij@s? ¿Nos preocupa lo que ell@s piensan o lo que piensan l@s demás de ell@s?.
Selección de fotos del día de la presentación del documental "Mina de solidaridad" en el IES Azahar, el día 22 de abril de 2004, décimo aniversario de la ausencia de Mina para recordar su capacidad de organizar e implicar a distintos colectivos en los cambios necesarios para mejorar este mundo. Encender altavoces. Una vez pulsado el play dejar correr sin utilizar el ratón, pasan las fotos solas.
Al cabo de diez años, su hija Ángela ha querido recordarnos la idea fundamental de Guillermina: Hay que seguir trabajando por mejorar el mundo que nos rodea y tenemos que hacerlo en grupo, contando con otras personas, es la única forma de cambiar la realidad, y sin olvidar el disfrute, el placer, la alegría, a la hora de implicarnos en los proyectos. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer a Guillermina Elías.
Finalmente, el día 22 de abril de 1998, su cuerpo se rindió y nos dejó un ejemplo más de dignidad, solidaridad y sencillez. Había dejado dicho que no quería flores, ni coronas en su funeral. Si alguien deseaba hacerlo sugirió que enviaran su dinero a una ONG donde sería mejor utilizado. En cuanto a su cuerpo decidió donarlo a la ciencia, a la investigación universitaria. Cuando terminó la ceremonia en el barrio de San Diego su féretro se marchó dejándonos desconsolad@s sin saber qué hacer. Pasados los primeros momentos de desconcierto fuimos formando corrillos para sentirnos acompañad@s. Temíamos regresar a casa solo con nuestro dolor.